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Historia política y económica del Mundo Árabe: Kamal Hamdan

Kamal Hamdan, economista libanés y director ejectutivo del Consultation and Research Institute de Beirut, explica la transición del mundo árabe desde el nacionalismo de Nasser hasta la dominación de las monarquías absolutistas en los años 70, con el apoyo de las potencias occidentales. El cambio dió lugar a la alianza de la mayoría de los países árabes con los Estados Unidos, bajo el liderazgo despótico y retrógrado de Arabia Saudita que ejerció y aún ejerce, de seguro proveedor de petróleo a Occidente.

Estado actual del Mundo Árabe

Geográficamente lo podemos dividir en tres áreas: Magreb, Machrek y el Golfo o Península Arábiga.

Políticamente el Mundo Árabe está constituido por una sola nación. 20 países con características específicas en el ámbito cultural, religioso y étnico.
Predomina la represión política, el autoritarismo, el despotismo, las tiranías ya sean monarquías o repúblicas. Todas se nutren de la corrupción y el clientelismo.
El clan o la familia están por encima del estado. El Estado permanece supeditado al poder.

Economía:

Los años 70 son claves para entender el Mundo Árabe actual: 350 millones de personas, un PIB equivalente al de un país mediano europeo (1.200 miliardos) y sin embargo una renta per cápita tan solo la sexta parte de los habitantes de ese país europeo de referencia.
En esos años 70 el Mundo Árabe evoluciona desde el nacionalismo de Nasser hacia las oligarquías que representa Arabia Saudita como modelo de poder. El petróleo es la clave. En el 73, primera crisis del petróleo, el precio se multiplica por cuatro. A finales de la década, con la revolución teocrática iraní, el precio vuelve a multiplicarse por cuatro.
A primeros de los 70 los países del Golfo – petróleo – 8% de la población árabe, generan el 23% del PIB.
En 2008, la península arábiga representa el mismo 8% de población. Sin embargo el PIB ha pasado a ser el 53% del conjunto.
Bajo el liderazgo de Arabia Saudita, dictadura teocrática bendecida por Washington como referencia – asegura el petróleo a Occidente – los hidrocarburos han enriquecido a la casta – familias dirigentes y aledaños, pero no han generado ni empleo ni expectativas de futuro. Y lo que es más importante: han disparado las desigualdades. Mauritania o Yemen solo disponen de 1000 dólares de renta per cápita mientras que Catar supera los 85 mil dólares.
En el Mundo Árabe la tasa de natalidad es elevadísima. Ello conlleva que la pirámide de crecimiento demográfico disponga de un amplísima base – juventud -. El no aprovechamiento de la riqueza generada por los hidrocarburos, ha sido la causa de la escasa oferta de empleo en relación a la demanda de trabajo. Siria aporta cada año entre 150 y 200 mil jóvenes de los cuales ni la mitad disponen de ocupación. Egipto supera el millón de personas accediendo al mercado de trabajo cada año. Ni que decir tiene que el paro es abrumador y las esperanzas de conseguir un empleo – salario – casi nulas.
En este contexto hay que entender la revolución árabe, las revueltas en cada país según Kamal Hamdan, economista libanés y director ejecutivo del Consultation and Research Institute de Beirut.
Fue invitado a Barcelona por la Asociación Catalunya- Líbano

Associació Catalunya- Líban

Agència Catalana de Cooperació al Desenvolupament

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