Nuadibú se deshace en elogios sobre la labor de los cooperantes

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Nuadibú se deshace en elogios sobre la labor de los cooperantes

«Si los españoles no vuelven, ¿quién nos va a ayudar?», dice el director de un hospital.

Reproducción de la noticia publicada en El Periódico.com

El Periódico

BEATRIZ MESA
NUADIBÚ

Montañas de cajas con medicamentos, material escolar, sillas y mesas de la oenegé Barcelona Acció Solidària aún no han visto su destino. Aguardan en los almacenes del Ayuntamiento de Nuadibú desde que desembarcaron el pasado domingo. El secuestro de los tres cooperantes españoles retrasó su distribución. Hay ganas de repartirlos entre los colegios, los cuatro centros de salud y el hospital… Pero no con la misma alegría de otros años. Los nombres de Alicia Gámez, Roque Pascual y Albert Vilalta permanecen en el recuerdo de los mauritanos, sobre todo en la de los vecinos de esta pobre ciudad abandonada por el Gobierno mauritano y llena de candidatos a la inmigración clandestina que solo habla maravillas de sus nueve años de relación con la oenegé catalana.
Nuadibú es la segunda ciudad de Mauritania y su aspecto es desolador. La marea de basura a lo largo de las anchas avenidas de arena donde se ven fisgoneando a decenas de cabras muestra que cualquier ayuda es poca. «Si Acció Solidària no viniera, cerraríamos el ayuntamiento», dice el alcalde, Fadel Aboukekrin. Una familia con siete hijos –la media naiconal– malvive con menos de un euro al día. Condenados a depender del exterior, importan el 70% de lo que consumen. Por eso, iniciativas como la de Caravana Solidària son recibidas con los brazos abiertos.

«ASÍ NO SOMOS» El secuestro ha dejado secuelas entre los mauritanos que estos días viven pegados al televisor para ver si aparecen buenas noticias. «Por favor, admiramos lo que hacen los catalanes. Son muchos años. ¡Ese no es el Islam! ¡Así no somos los mauritanos!», dice indignado Abdú, cocinero de un hotel de Nuadibú.

En las calles, asfaltadas a trozos, destacan en medio del predominante color tierra la cuarentena de contenedores verdes ofrecidos por el Ayuntamiento de Barcelona. Otra docena de ellos, que viajaron en el convoy de este año, aguardan en un almacén de Nuadibú junto a un camión grúa que recogerá las 70 toneladas de basura diarias que genera esta población de 100.000 habitantes. En su interior, viajaron decenas de sillas, mesas, miles de cuadernos y bolígrafos para las 25 modestas escuelas. Y ropa, mucha ropa de los servicios públicos de Barcelona.

Los medicamentos y el resto de material sanitario quedarán en manos de los cuatro centros de salud. «Si los españoles no vuelven, ¿quién nos va ayudar?», se pregunta la directora del hospital público, Zeineobu Haiey, muy preocupada por el alto índice de mauritanos diabéticos. La media de vida del país es de 52 años.

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Mapa de Mauritània

Blog Caravana Solidaria

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