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Manipulando el debate, destruyendo la obviedad | Manipulación informativa.

Tomo prestada la idea de Tabucchi expresada en “La oca al Paso” donde habla de La Pallise, general francés que murió en la batalla de Pavía. Durante el funeral y para elogiarlo, alguien dijo que 15 minutos antes de morir estaba vivo. Desde entonces se entiende como pensamiento lapallissiano lo que resulta obvio y que no hay que discutir.
Dice Tabucchi que hay una cruzada en Italia contra el pensamiento lapillassiano. El ataque consiste en poner en duda ideas, pensamientos hasta ahora no discutidos por evidentes. Por ejemplo: el agua es húmeda. O más sofisticado: el presidente de la república francesa no puede vender la Torre Eiffel a un chatarrero. Desgraciadamente, el cuestionamiento de esta manera de hacer y pensar se está poniendo de moda en Europa y Cataluña no resulta ilesa. Cada vez que el poder decide una nueva reducción de los derechos sociales ataca el pensamiento lapallissiano y a todos nosotros, con dilemas manipuladores creados para vulnerar la evidencia y negar lo obvio.

El falso debate formula preguntas trampa después de poner el miedo en el cuerpo: ¿qué es mejor estar en el paro o disfrutar de un minijob? La interrogación es un engaño porque nadie puede vivir con la retribución de un trabajo a media jornada por la que se pagan 400 euros al mes. Y no se dice que en Alemania hay 7 millones de trabajadores en precario ni que el paro llega al 20%. Por el contrario, se interpela a la ciudadanía, en nombre del debate democrático, hasta conseguir la respuesta que se busca: “mejor una mal trabajo que nada”. Si la idea cala, el recorte de un derecho social, en este caso el “derecho al trabajo digno”, prosperará. Y sí, he dicho trabajo digno, otro tipo de trabajo significa violar los derechos humanos.
Os invito a descubrir nuevas preguntas trampa, por ejemplo en los interesados dilemas en torno a la reforma laboral. Analizad las preguntas y sabréis el mal que esconde la respuesta. Para empezar: las reformas laborales suelen crear empleo? Tanto la estadística como la historia, nos dicen que no.

No queda ahí la cosa! El siguiente paso es apropiarse de los bienes públicos y ponerlos en venta. ¿Puede el presidente de la República francesa vender la Torre Eiffel? Cuando un gobierno inicia un proceso de privatización, pone a la venta una propiedad que no es suya sino que pertenece proporcionalmente a cada uno de los miembros de la comunidad. ¿Por qué son o no son de la Administración las propiedades públicas que se privatizan? El Gobierno es propietario de los bienes públicos que se vende o sólo es el administrador? Partiendo de la base de que los gobiernos son elegidos por la ciudadanía y que dirigen el país por tan solo un tiempo determinado, tienen derecho a tomar iniciativas que no son reversibles? ¿Puede un gobierno, sin consultar a la ciudadanía, tomar una decisión que no tiene vuelta atrás? Tienen vuelta atrás las privatizaciones? Otra vez la historia nos informa que no. Las ventas de los bienes comunes no suelen ser reversibles. Y la propiedad de estos bienes, pagados con el dinero – impuestos de todos – no es de la administración, es de la ciudadanía.

Aún más. ¿Por qué si el Derecho Constitucional protege a los propietarios de las decisiones de los estados y garantiza indemnizaciones en los procesos de expropiación forzosa de la propiedad privada, no hay ninguna norma que proteja a los ciudadanos de las ventas unilaterales de los bienes comunes que la administración ejecuta?

Y los medios de comunicación?

Muy a pesar de quien suscribe, periodista, los medios están al servicio del poder que los ha comprado directamente, accionariado, e indirectamente, publicidad. No olviden que cuando empieza la publicidad, acaba la libertad de expresión: ¿quién compra o paga para ser criticado?
Los medios han sido también esenciales en el implante cerebral colectivo del pensamiento único y ahora son imprescindibles para formular las preguntas trampa, para promover los falsos debates, para implementar las “diez estrategias de manipulación a través de los medios” descritas por Chomsky.

Entonces, ¿qué hacer?
Ante todo no se crea nada. No, no le sugiero que sea descreído, pero sí que dude de cualquier información, compruebe las fuentes y su procedencia y trate de analizarla eliminando las fuerzas ideológicas a las que va asociada.
Y cuando le interpelen los poderes, preparado como estará, compruebe, tal y como recomienda la novela negra, a quienes benefician las opciones y luego pregúntese si no estarán tratando de modificar alguna obviedad. Recuerde La Pallisse, estaba vivo 15 minutos antes de morir. No sean fatalistas, no se dejen matar. Tomen una buena y atrevida decisión y cambien el destino, el suyo y el de todos.

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