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Leo Strauss. La mentira arma esencial para garantizar el poder.

Indignantes reflexiones del padre secreto de los Neocon y discípulo del nazi Carl Schmitt, que desgraciadamente forman parte de la política cotidiana

Por derecho natural, los fuertes deben gobernar sobre los débiles.

a) Dado que no existen verdades absolutas, sino sólo relativas, es necesario que los gobiernos mientan. Los gobiernos deben dar a la población a través de la prensa sólo un mínimo indispensable de información fidedigna, pues en general, no cabe otra opción que la mentira y el engaño, a fin de mantener lo más monolíticamente posible la fe de las masas en un futuro mejor y en una escala de valores. La mentira y el engaño deben ser armas para impedir todo atisbo de escepticismo o nihilismo por parte de las masas, lo que bien podría llevar a la anarquía.

b) Contrariamente a lo que establece la mayoría de las constituciones democráticas en lo que respecta a la necesidad de separar el Estado de la Iglesia, Strauss pensaba, al igual que los políticos conservadores norteamericanos que la fe religiosa y la invocación a un dios todopoderoso ayudan en buena medida a que ese escepticismo o nihilismo se reduzca a un mínimo posible. La religión entonces, cualquiera que sea, es una potente arma de dominio, al igual que la mentira y el engaño, para lograr encolumnar al pueblo tras un líder y tras la clase dominante que debe gobernar un país por “derecho natural”. Las sociedades secretas anotaron muy bien esta indicación.

c) La base de cualquier Estado y de cualquier gobierno es la existencia de un enemigo. La lucha contra un enemigo común sirve para aglutinar más a las masas. Un peligroso enemigo externo muchas veces aparece de manera espontánea o imprevisible, pero según Strauss, y los políticos que han caído bajo su influencia, si ese enemigo no existe, es necesario crearlo. Si no hay uno a mano, éste debe ser fabricado, porque sin un enemigo poderoso se corren riesgos de que se den las condiciones para que aparezcan importantes niveles de disenso interno que pongan en riesgo la conducción del Estado y el dominio de un país por los “elegidos” a través del derecho natural, o sea los más fuertes. Obviamente es necesario entender que en un régimen capitalista global, los más fuertes no son otros que los más ricos.

Pablo Raúl Fernández Llerena es Sociólogo y Politólogo Arequipeño, Master en Comunicación y Doctor en Sociología. Docente de la Universidad Nacional de San Agustin.

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